El palacete

En 1859, el padre de Alfred Sommier adquirió una gran parcela de terreno en la calle de l’Arcade, cerca de la iglesia de la Madeleine, destinada a la construcción de un inmueble. Deseaba instalar a su familia en un marco que se correspondiera con la prosperidad de los negocios azucareros familiares. El barrio parisino de la Madeleine se hallaba en plena transformación “haussmaniana”.

Los Sommier recurrieron a un célebre arquitecto del Segundo Imperio, Joseph Lesoufaché. Este diseñó dos grandes palacetes gemelos de sillar, con un patio principal y un jardín en la parte trasera. Alfred Sommier se mudó al del n.º 20 de la calle de l’Arcade. El edificio sigue siendo propiedad de los descendientes de Sommier, uno de los cuales se ha encargado de su transformación en hotel y se encarga de su explotación.

Se conservan numerosos elementos de la decoración interior original en las habitaciones, suites y los antiguos salones y oficina de Alfred Sommier. Su monograma está forjado en las barandillas de las escaleras. Una de las grandes escaleras de mármol se apoya sobre dos cariátides.

La familia Sommier

A comienzos del siglo XIX, tres hermanos Sommier, jóvenes emprendedores, abandonan sus raíces en Borgoña y el comercio familiar de panadería para desarrollar en París un taller de refinería de azúcar. ¡El benjamín descubre el amor en la hija de su hermano mayor! De esta forma, la joven pareja reúne una parte importante del capital de la sociedad familiar. La pareja tuvo dos hijos: Alfred, nacido en 1835 y Anne, nacida en 1837, cuyos retratos están colgados uno junto al otro en el salón de recepción del hotel.

Alfred era superdotado. Con 18 años, abandona sus estudios ya que su padre le permite dirigir la refinería de azúcar que hizo prosperar de maravilla, para convertirse en líder del mercado francés. Instalado en el palacete del n.º 20 de la calle de l’Arcade, contrajo matrimonio en 1872 con Jeanne de Barante. Su hijo Edme nació allí en 1873.

En el siglo XX, Sucres Sommier se fusiona con Sucres Lebaudy. Tras otras fusiones, las familias de origen se eclipsan y se constituye el grupo actual Saint-Louis Sucre.

Castillo Vaux-le-Vicomte

En 1875 Alfred Sommier compra por 2,3 millones de francos oro el castillo de Vaux-le-Vicomte, que estaba abandonado y bajo amenaza de demolición. Fouquet, superintendente de finanzas de Luis XIV, encargó su construcción, y fue detenido al día siguiente de la espléndida recepción a la que había invitado al rey.

Alfred Sommier restauró magistralmente el castillo y el parque y lo convirtió probablemente en el castillo privado más hermoso de Francia. La antorcha de Vaux-le-Vicomte se transmitió a Patrice de Vogüé y sus hijos, descendientes de Alfred Sommier.